
Existe un valor que solo surge de madrugada, estando insomne. O quizás es al revés, quizás al vivir sin riesgos inseguro y cobarde el cuerpo necesita de vez en cuando desahogar un poco de valor y hasta que no ha sido desatado no puedes dormir tranquilo.
A veces resulta frustrante, porque a las 2 de la mañana hay pocas cosas en las que arriesgarse o abrirse. Ya sabes, cuando estás en la cama mirando al techo incapaz de dormir pensando en todas las cosas que deberías atreverte a decir o hacer... Te levantas, das un paseo y buscas como si fuese una droga alguna salida para hacer algo de lo que posiblemente te arrepientas y acobardes al día siguiente.
Pero de vez en cuando, estos pequeños momentos de lucided valiente estúpida vienen bien, pero por pura casualidad. Lo ideal sería saber canalizarlos en sus momentos adecuados, soltar el lado valiente cuando se necesita, no reprimirlo hasta que necesite explotar en el momento más inoportuno o hacerlo sutil, desahogandote en una estúpida entrada de un blog.
1 comentarios:
La misma sensación que tengo yo ahora.
¿A que me enfrento al dragón con mi espada de madera?
Publicar un comentario en la entrada