martes, 14 de octubre de 2008

Naranja

Todo comienza cuando estiras el brazo hacia el frutero para agarrar algo. Una naranja. Toca una naranja.

La aprietas suavemente con los dedos para ir tentando a tus papilas gustativas haciendo que se imaginen el sabor de cada gajo antes incluso de haberlos visto.

Una vez en tu plato, coges el cuchillo con la mano derecha y sostienes la naranja con la izquierda. Con un esfuerzo de los dedos, rodeas la naranja arrancando el primer trozo de piel, sin miramientos, desnudando a la indefensa fruta que se protege soltando suaves salpicaduras de zumo mojando tu mano.

El cuchillo surca la piel, levantándola, creando una graciosa forma de espiral anaranjada y blanca mientras va descubriéndose el interior de la fruta.

La piel cae sobre el plato, la naranja queda entre tus dedos que con cuidado empiezan a separar uno de esos gajos que tan perfectos estaban colocados.

Arrancas uno y te lo metes entero en la boca como una perfecta golosina. Muerdes y desparramas el líquido por toda tu boca, rodeando tu hambrienta lengua y bajando por la garganta.

Tragas. Vuelves a mirar la naranja que ya habías olvidado, contando los gajos que poco a poco irás devorando.

3 comentarios:

Kira dijo...

has convertido el comerse una naranja en algo erótico!

Caralimón dijo...

¡Y qué decir del aroma que lo inunda todo mientras la comes!

GAB dijo...

Hola estupenda entrada!!

los dibujos son tuyos??

Saludos