Te tiembla todo el cuerpo, te apoyas sobre tu lápida sentado sobre el césped, mirándote la piel y un montón de sentimientos te asaltan. No es tanto que te alegres por lo que ha pasado. Sí, resucitar está muy bien, aunque sea hecho una piltrafilla, pero es que hasta entonces no te habías dado cuenta del todo de que habías muerto. Así que es un momento bastante complicado para muchos.
Es una situación muy traumática. Eso mezclado con el hecho de que no sientes dolor, que la gente te ve horrible y que tienes un hambre inexplicable de carne humana; puede volver agresivo a mucha gente.
Actualmente, la mayoría se dan cuenta de lo que son al poco rato de haber renacido. Yo tuve la desgracia de no tener ni idea de que esto pudiese ocurrir. Nadie te da un libro de instrucciones. Así que estuve toda una semana hasta que me dí cuenta de que nada me hacía daño y un par de meses hasta que descubrí qué es lo que tendría que comer para poder subsistir. Por que resulta que si no comes una cierta cantidad de células vivas humanas, tu cuerpo se va desmembrando. Perdí gran parte de mi cara y de mi pecho hasta que me comí a alguien. Por suerte para mí, fue un desconocido. Pero sé perfectamente que podría haber sido alguien a quien quisiera. Y cuesta tener que decidir no volver a ver a tu familia nunca más.
Un día lees en el periódico que hay otro como tú. Que por cierto, a él fue a quien se le ocurrió el nombre de Zombie por su apellido. Poco a poco van apareciendo más y más, y empiezas a verle el lado positivo a la cosa. Te sientes menos marginado, habláis de las cosas buenas que tiene y haces amistades.
El estereotipo de que los zombies somos básicamente idiotas, es por que algunos en su momento de renacer ya habían perdido partes del cráneo. O que han pasado tanta hambre de carne que parte de su cerebro se ha desprendido. Pero los que vivimos bien no tenemos esos problemas, aunque he conocido algunos que han podido tener una vida plena después de haber perdido cerebro..."

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada