
jueves 22 de octubre de 2009
domingo 11 de octubre de 2009
viernes 2 de octubre de 2009
domingo 20 de septiembre de 2009
miércoles 26 de agosto de 2009
lunes 17 de agosto de 2009
domingo 9 de agosto de 2009
miércoles 29 de julio de 2009
Valor de madrugada

Existe un valor que solo surge de madrugada, estando insomne. O quizás es al revés, quizás al vivir sin riesgos inseguro y cobarde el cuerpo necesita de vez en cuando desahogar un poco de valor y hasta que no ha sido desatado no puedes dormir tranquilo.
A veces resulta frustrante, porque a las 2 de la mañana hay pocas cosas en las que arriesgarse o abrirse. Ya sabes, cuando estás en la cama mirando al techo incapaz de dormir pensando en todas las cosas que deberías atreverte a decir o hacer... Te levantas, das un paseo y buscas como si fuese una droga alguna salida para hacer algo de lo que posiblemente te arrepientas y acobardes al día siguiente.
Pero de vez en cuando, estos pequeños momentos de lucided valiente estúpida vienen bien, pero por pura casualidad. Lo ideal sería saber canalizarlos en sus momentos adecuados, soltar el lado valiente cuando se necesita, no reprimirlo hasta que necesite explotar en el momento más inoportuno o hacerlo sutil, desahogandote en una estúpida entrada de un blog.
jueves 25 de junio de 2009
jueves 18 de junio de 2009
sábado 13 de junio de 2009
martes 9 de junio de 2009
domingo 7 de junio de 2009
jueves 4 de junio de 2009
miércoles 3 de junio de 2009
Mickey Mouse y Dath Vader
¿Qué sentido tiene todo esto?
¿Qué más cosas pueden expresar?
¿Lo expresa alguien o sencillamente es el efecto que puede producir tener tetas en la espalda?
Por supuesto, si existe algún tipo de ser superior, debe ser fan de Disney y de la Guerra de las Galaxias.
Esto es lo que yo creo que nos comunicarán los seres superiores en su próxima aparición. Y si acierto me gano una camiseta. Podeis intentar adivinar lo que piensan los astros haciendo click en la imágen.
martes 25 de noviembre de 2008
domingo 23 de noviembre de 2008
martes 18 de noviembre de 2008
Pescado sin caña

Tenemos un niño que ha pescado un pollo muerto en un lugar donde no hay río, y él no tiene caña. Lo metemos en una caja en la que el pollo puede explotar aleatoriamente. Con lo cual la pregunta es ¿A la carbonara hay que echarle tomate?
viernes 7 de noviembre de 2008
domingo 2 de noviembre de 2008
Horas
Y son horas. Horas las que llevas ahí metido, sentado, inmóvil, incapaz de cambiar las piernas de postura ni de levantarte, pues la señora del asiento de al lado lleva dormida desde que empezó el viaje. Horas.
El cuerpo se comprime. El estómago no puede aguantar más la presión y todo tu cuerpo se concentra en la garganta, tratando de evitar la rebelión de tus entrañas. Decides quedarte quieto, sin mover ninguno de tus aletargados músculos, intentando prever cada bache y sufriendo todos los que el autobús se va encontrando.
Miras hacia abajo sólo con los ojos. Tratando de evitar todo. Mueves la muñeca para poder mirar el reloj. Aún deben quedar horas.

miércoles 29 de octubre de 2008
jueves 23 de octubre de 2008
viernes 17 de octubre de 2008
martes 14 de octubre de 2008
Naranja
La aprietas suavemente con los dedos para ir tentando a tus papilas gustativas haciendo que se imaginen el sabor de cada gajo antes incluso de haberlos visto.
Una vez en tu plato, coges el cuchillo con la mano derecha y sostienes la naranja con la izquierda. Con un esfuerzo de los dedos, rodeas la naranja arrancando el primer trozo de piel, sin miramientos, desnudando a la indefensa fruta que se protege soltando suaves salpicaduras de zumo mojando tu mano.
El cuchillo surca la piel, levantándola, creando una graciosa forma de espiral anaranjada y blanca mientras va descubriéndose el interior de la fruta.
La piel cae sobre el plato, la naranja queda entre tus dedos que con cuidado empiezan a separar uno de esos gajos que tan perfectos estaban colocados.
Arrancas uno y te lo metes entero en la boca como una perfecta golosina. Muerdes y desparramas el líquido por toda tu boca, rodeando tu hambrienta lengua y bajando por la garganta.
Tragas. Vuelves a mirar la naranja que ya habías olvidado, contando los gajos que poco a poco irás devorando.












